Hagamos uso de nuestra
libertad de eleccion económica !!
El dinero no debe ser más que un medio de información y un vehículo para la interacción de bienes, servicios y saberes entre las personas. Cualquier uso del mismo con fines especulativos provocará desequilibrios indeseables en la distribución de la riqueza, explotación de los recursos naturales, avaricia, guerras, explotación laboral en el segundo y tercer mundo y infelicidad social por disociación entre trabajo deseado y empleo disponible, en el primer mundo.
Si los gobiernos no son capaces, las personas sí somos responsables de crear y emplear otros sistemas monetarios distintos a los nacionales, para compensar los desequilibrios y los daños que la economía formal está ocasionando a este mundo. Debemos trabajar por dejarles como herencia a nuestros hijos otras alternativas monetarias mucho más justas, accesibles y coherentes con la actividad económina real: una economía más humana, sí es posible y sólo un sistema monetario libre de especulación, podrá favorecer que las personas puedan dedicarse profesionalmente a aquellas tareas que aman, a aquello para lo que consideren que han nacido.
Video de Presentación
Fesiyap es una plataforma web 2.0 que ofrece un nuevo hábitat económico a personas y empresas, basado en la solvencia integral de sus miembros y representado en una moneda social propia.

Cuando se realiza una transacción, el vendedor ni siquiera se molesta en llevarse las pesadas monedas de casa del comprador, ambos saben quién es el nuevo propietario de las mismas o de una parte de ellas y la comunidad también. Incluso hay una familia cuyo fei cayó al mar mientras lo transportaban y desde hace varias generaciones, la comunidad de Yap les reconoce el valor de ese fei como si lo tuviesen su propia casa… “¿Qué importancia tiene que esté unos metros bajo el mar?”. Nuestra red social une el nombre su moneda; “fei” y el de su tierra; “yap”, en honor a la sabiduría de sus gentes.
Un pequeño homenaje
En la En la isla de Yap, en la Micronesia, sus nativos realizan sus transacciones económicas con una curiosa moneda: se trata de unas enormes piedras con forma de piedra de molino que, que tallan y transportan en canoa desde otra lejana isla.